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Sin Pensión, 75% de Adultos Mayores; Crece Pobreza en la Vejez: Análisis

 

 

 

El de las mujeres es el segmento más desprotegido, porque en su vida laboral no aporta lo suficiente para gozar de ese beneficio

CIUDAD DE MÉXICO.

Sólo uno de cada cuatro adultos mayores (25%) en México recibe pensión por sus años de servicio laboral en su vida productiva, señala un análisis del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De acuerdo con censos y encuestas de ingresos y gastos de los hogares de los últimos siete años, las personas se retiran “realmente” al ser octogenarias, y lo hacen porque les faltan fuerzas para seguir.

Incluso, muchos trabajadores continúan laborando hasta que sus capacidades físicas lo permiten, afirmó la investigadora de dicho instituto, Berenice Ramírez López.

Pero lo más grave de que sólo uno de cada cuatro adultos mayores de 60 años reciba una pensión es que, si no hay una modificación en esta dirección, la pobreza seguirá en aumento en la vejez, advierte.

Detalló que de los nueve millones 455 mil mayores de 65 años, cinco millones 155 mil son mujeres.

“El escenario se hace más complejo para las mujeres porque aportaron menos a este tipo de subsidios cuando estaban en edad productiva o, por no contar con un trabajo protegido, se quedaron en estado de vulnerabilidad”, dijo.

 

SIN PENSIÓN, 3 DE CADA 4

Sólo 25 de cada 100 mayores de 60 años recibe un ingreso por los años trabajados; la UNAM advierte que el problema va en aumento

En México, 75 de cada 100 adultos mayores no cuentan con una pensión, es decir, sólo uno de cada cuatro recibe un ingreso por los años de servicio laboral en su vida productiva, de acuerdo con un análisis del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De acuerdo con censos y encuestas de ingresos y gastos de los hogares de los últimos siete años, en México las personas “realmente” se retiran al ser octogenarias, y lo hacen porque les faltan fuerzas para seguir. Incluso, muchas continúan hasta que sus capacidades físicas lo permiten, afirmó Berenice Ramírez López, investigadora de dicho instituto de la Universidad Nacional.

Advirtió que lo más grave es que en el país sólo uno de cada cuatro adultos mayores de 60 años reciba una pensión es que, si no hay una modificación en esta dirección, la pobreza seguirá en aumento en la vejez.

La especialista de la UNAM detalló que en la actualidad hay nueve millones 455 mil habitantes mayores de 65 años, de los cuales cuatro millones 300 mil son hombres y cinco millones 155 mil, mujeres. De éstos, dos millones 637 mil están ocupados, es decir, 27.9 por ciento todavía es población económicamente activa.

BAJOS SALARIOS

En cuanto a los niveles salariales, la investigadora universitaria detalló que de ese segmento 31 por ciento gana un salario mínimo y 23 por ciento tiene una pensión, aunque ésta no supera los dos salarios mínimos.

Además, un porcentaje importante no percibe lo suficiente para su alimentación, “por ello, su situación se considera uno de los problemas graves que no se han corregido con las reformas instrumentadas”.

La especialista en mercados laborales y seguridad social advirtió que esto tiene que ver con la falta de sistemas de protección en este apartado y pensiones adecuadas.

Adicionalmente, “este escenario se hace más complejo para las mujeres, porque son las que aportaron menos a este tipo de subsidios cuando estaban en edad productiva o por no contar con un trabajo protegido, se quedan en estado de vulnerabilidad”.

Ramírez López explicó que el tema del envejecimiento demográfico, caracterizado por un crecimiento dinámico de los mayores de 60 años, nos sitúa en una situación problemática; hoy, 9.4 por ciento de los mexicanos tiene más de 65 años, cuando en la década de los 50 este índice era de cinco puntos porcentuales, agregó Berenice Ramírez.

Ante este situación de vulnerabilidad que enfrentan los adultos mayores, la experta afirmó que una de las preocupaciones mayores es la seguridad económica en la edad adulta, porque no se le ha dado importancia social a cómo enfrentarán los ancianos los retos de ingreso para las cosas elementales, como alimentación y vivienda, o cómo solventarán las afectaciones de salud, pues en la medida de que la esperanza de vida aumenta en el país, se presentan más inconvenientes para que ellos puedan ser atendidos con cierta dignidad.